La semana pasada te escribí un mail con el que, si te enojas, no te puedo decir ni “a”, ¿y vos qué hacés? Te me reís de una forma tan inexplicable como contagiosa. No sé si hice bien o no en escribirte esa “biblia” de mail que te mandé. En fin… ya está. ¿Después qué pasa? Te llamo y me derrito escuchándote reir. Me encanta. Todavía no tuvimos nuestra primera salida, y ya sé que la sonrisa es una de las cosas más lindas que tenés. Es como ir a una heladería por primera vez, cuando pedís un sabor que no conocés, y lo mezclas con dulce de leche, como para asegurarte que la mitad del helado te va a gustar.
Sos la primera mujer de 29 años con la que tengo la oportunidad de “salir”. Eso, no te voy a mentir, me da un poco de escalofríos. Me inquieta. Y hasta me asusta. Para no decirte que me aterra y paraliza. Pero ¡ojo! que todo esto es en el mejor sentido posible que estas palabras puedan tener. No es un intento de exponer algo negativo, sino todo lo contrario. Es todo positivo.
Aunque no sea así, siento que estoy rindiendo un examen. Y no me gusta que me pongan a prueba. Lo bueno es que te parezco gracioso. Lo que es mejor aún es que logré llamar tu atención, y pasar de ser un total anónimo con el que intercambiaste algunos mails a ser “Nico”. Algo es algo. Espero que a partir de hoy, “Nico” sean dos silabas que empiezan a estremecer con fuerza el interior de ese hermoso cerebro que tenés.
Tenés una sonrisa linda. Muy linda. Pero a la vez, me encanta escucharte reír. Me encanta decirte cosas que te hagan reír.
La única vez que salí con una chica que se te aproximaba en edad fue con Virginia. De ella ya aparecerán futuros posts. No voy a hacer ningún tipo de comparación. Primero, porque no me parece gentil ni educado hacerlas. Luego, porque hoy va a ser la primera “salida” que tengamos. Ojalá que sea la primera de las 361.784 salidas que quiero tener con vos. Ojalá que, después de hoy, salgamos 361.783 veces más. No sólo porque serían muchas (y de verdad, ¿no te parece?) sino porque si contamos una salida por día, a razón de 365 días por año, nos daría un total de 990 años, de vernos todos los días. Un poquito más con los años bisiestos como aliados. Sé que por tus ocupaciones, eso sería bastante difícil. Igualmente, no sé vos, pero yo pienso estar disfrutando de mi jubilación para ese entonces, así que tendría un rato más de tiempo libre para dedicarte.
[...] sé por qué, pero disculpen que acá no lo diga. Igual, es un secreto a voces. En el post “Los nervios me comen” está dicho. No sé si tan explícitamente, pero está dicho. Tienen que saber buscar. No es muy [...]