Quiero mi día! No soy padre ni soy niño. Tengo 25 años. Doy vueltas en las clasificaciones de todas las organizaciones en cuanto a si soy adolescente, adulto, independiente, o qué mierda. Tengo 25 años, soltero, sin hijos. Y no tengo ningún día que me represente (exceptuando mi cumpleaños). Por qué no puedo tener un día en el que todos me digan: “feliz día”. Por qué hay día del niño (más allá de que es el día con el que más concuerdo, ya que se supone que cada Gobierno debería desarrollar actividades para mejorar el bienestar de los más pequeños en este mundo), de la madre, del padre, del abuelo, del padrino, del ahijado, del animal, del novio/a, de la secretaria, de la raza, de los enamorados, del amigo y qué sé yo cuántos días de “algo más” andarán dando vueltas por ahí y me olvidé de listar. Y no me conformo con el día del amigo. Porque ese día es para todos. En cambio, el día del niño es sólo para los niños. El de la madre, sólo para las mujeres que son madres, y así sucesivamente.




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