Hace un rato falleció el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. El primer presidente en democracia que tuvo nuestro país. Mi país: la Argentina. Asumió en 1983, luego de una terrible dictadura. Inició el periodo ininterrumpido más largo en la historia de mi país.
Para mí, un simple estudiante de Ciencia Política, es algo duro. El Dr. Alfonsín fue un animal político. Fue un apasionado por la política. La política era su vida. En una búsqueda permanente de la paz, solía decir que “la política es construcción”. Con discursos memorables, quedaron algunas frases que pintaron de cuerpo y alma no sólo su presidencia sino lo que se supone debiera ser una democracia. Su frase: “con la democracia se come, se cura y se educa” es una de ellas. “La casa está en orden”, fue otra de sus célebres frases, que años después confesaría la dijo para evitar un “desborde social”.
Encargado de llevar adelante un proceso histórico, una de los hechos por los que se lo recordará es, sin lugar a dudas, por ser capaz de llevar adelante el juicio contra las Juntas Militares que azotaron a la Argentina escasos años antes, hecho que fue conocido a nivel mundial como el ‘Nüremberg argentino’. A sólo 72 hs de haber asumido firmó el decreto de enjuiciamiento a las juntas a las 72 hs. de asumir la presidencia.
Tuvo que lidiar con alzamientos militares (como el de La Tablada, que dejó 39 muertos), con sindicatos (13 paros generales por parte de la CGT, que desde 2003 hizo uno sólo, vaya a saber uno por qué motivo), con peronistas opositores incapaces de tolerar a una persona que podía tener una ideología diferente y, finalmente, con una hiperinflación.
Un tipo que, si bien tuvo que dejar su mandato 6 meses antes, 25 años después mantenía el respeto de TODA la Argentina. Un tipo que trascendió todos los límites. Que fue, es y será siempre respetado y recordado no sólo en Argentina sino en toda América Latina por sus continuos esfuerzos para que el continente viva mejor. Para que la IGUALDAD sea una forma de vida. Para que sea una realidad y no sólo una plataforma política.
Se pierde un político de excelencia. Con una inteligencia asombrosa, con ideas e ideales claros como pocos. De esos políticos que hoy, por lo menos en Argentina, ya no encontramos. Hoy tenemos en la Argentina un matrimonio presidencial que, recién vi, se jacta de haberle hecho un festejo por los 25 años de democracia, pero que cuando el mismo Alfonsín quiso llevarle una corona de flores al busto que tiene otro expresidente como Arturo Illia en la Casa Rosada, no le permitieron el acceso. Lo difamaron, lo denigraron. Ni siquiera un café. Y hoy se jactan de haberle hecho una ágape y una presentación de PowerPoint.
Pero, por sobre todas las cosas, se pierde a un GRAN tipo. A un hombre espectacular. Una de esas personas a las que cualquier persona podría escuchar durante horas, sin aburrirse. Un tipo al que se le podría preguntar cualquier cosa y aprender de todo. Un tipo que no quiso seguir robando dinero y cámara como el resto de los políticos que lo sucedieron. Que finalizó su mandato y se dedicó a disfrutar los años que le quedaban. Que se puso a total disposición de los presidentes que le siguieron en el mando. Un tipo que viajó a Cuba (a la isla comunista de hace 25 años, no a la de hoy que permite celulares e Internet) y le pidió a Fidel, de cara a cara, que llame a elecciones, ya que ese no era el método correcto de manejar un país. Un tipo que fue capaz de decirle a Reagan en el jardín de la Casa Blanca que él, pensaba diferente. Y de decírselo mirándolo a los ojos, sin miedo al “qué dirán”. En pocas palabras… un tipo HONESTO.
Un tipo grande. De esos grandes de verdad. De los que hoy ya no quedan. Que tuvo que morir pidiéndole al gobierno que dialogue con el pueblo.
Q.E.P.D, Doctor Raúl Ricardo Alfonsín.
Les dejo unos links para aquellos que quieran leer e informarse un poco más.
http://es.wikipedia.org/wiki/Alfonsin
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/01/obituarios/1238544989.html




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