Y sí… algún día tenía que pasar. Siempre supimos que algún día, este momento llegaría. Si digo que las mujeres de Argentina son muy lindas, no hago ningún descubrimiento. Nadie que haya paseado sus ojos por el país podría desmentirme. En otros lados habrá señoritas muy lindas, también. No lo pongo en duda. Y no se enojen mis lectoras fuera de Argentina
. Como dice el titulo, me cansé de ver tetas y culos. Y me volví p… p… propenso a tocar culos. ¿Qué pensaban que me había vuelto? ¿Puto? Jajaja!!! Me gustan demasiado las tetas y culos naturales como para fijarme en algo artificial. Jamás podría hacerle algo así al Barba. No se preocupen que todavía Nico tiene mucho amor para repartir entre todas aquellas que quieran recibirlo.
No soy de usar mucho el subte. Será rápido y todo lo que quieran, pero la pésima ventilación pone a prueba mi tolerancia y resistencia. En verano me muero de calor. En invierno… en invierno también me muero de calor. Es algo increíble. Circula tan poco el aire, que cuando hace -5°C en la calle, bajo tierra hace 30°C. Eso, sumado a la frecuencia mejorable que podrían tener. Que las señales de radio no llegan… hacen de ese viaje algo odioso. Por eso prefiero los colectivos. Aunque tarden más.
Realmente es un desafío para mi cuerpo, y me valió un agradecimiento de mi cardiólogo, que está contento porque va a poder cambiar su auto con todas las consultas que le hago. Y es que no puedo evitar mirar, mirar, mirar y, obviamente, seguir mirando. Si voy sentado y se me para enfrente mío una señorita de unos 32 años, con un pantalón blanco ajustado al cuerpo y una tanga negra que le marca todo, no puedo no mirarla. Iría contra las reglas. O si se me estaciona al lado una jovencita con escote y sin ropa interior, mis ojos deben cumplir con su tarea. ¿O ellos tienen la culpa de semejante espectáculo?
Mis ojos, corazón y manos, no pueden con su genio. Y es poco considerado de parte de tantas mujeres tetonas y culonas que tenemos entre nosotros, que se paseen con transparencias, escotes, tangas que traspasan pantalones y polleras y, algunas, hasta sin ropa interior. Mi alma, agradecida.
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jajajaj pero bien q no se quejan los hombres jajaj