Trato de evitarte. Me escondo. Parezco un infante, pero cuando veo que estás cerca, me escondo atrás de una pared, de un mueble, de un monitor… de lo que tenga a mano. No quiero encontrarte. La verdad, no quiero. Me gustás demasiado como para enfrentarte. La verdad que te miro y me derrito. Hago lo que puedo. Pero tu jefa no tiene mejor idea que mandarnos a pasar 3 hs juntos en pos del grandioso capitalismo y de los no menos inteligentes usureros. Me muero… además de las ganas de ponerle el monitor de la computadora de sombrero, no me queda otra que decirle “sí, vamos juntos”. Para qué… un pañal no me vendría nada mal en este momento. Me volvés loco. Ese pelo, tus ojos, la sonrisa que tenés. Todo en ese metro sesenta de altura me gusta.
La chica del Columbia (2° parte)
23 11 2009Comentarios : Deja un Comentario »
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La chica del Columbia
16 11 2009
Desde que entré, fije mi vista en ella. Como si se tratara del faro que ilumina una isla desierta. Fue como mi Norte. Entré y la vi. Creo que, inconscientemente, camine hasta ella sin tener noción de lo que estaba haciendo ni de qué respondí cuando me preguntaron mis conocimientos sobre fusión nuclear: me parece haber sacado a relucir mis 10 años de experiencia como Encargado de Chernobyl… ¡Ay! Esa mirada…
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Analizando mi sistema
9 11 2009Dijo llamarse Sonia. Que estaba empezando la que, a mi parecer, es la mejor década en la vida sexual de una mujer: los 40. Dijo trabajar en Anses, aunque voy a reservarme su posición exacta por respeto hacia ella, la mujer que me dio una excelente charla cuando volvía a casa, después de la mierda que se acumula cuando (creo que) cualquiera pasa unos minutos en el centro porteño.
Charlamos de trabajo. Del país. De lo lindo de su edad. Su familia; la mía… los problemas que nos invaden a ambos, que supongo son los mismos que invaden a la mayoría de la gente.
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Atosigamiento de tetas y culos
26 10 2009Y sí… algún día tenía que pasar. Siempre supimos que algún día, este momento llegaría. Si digo que las mujeres de Argentina son muy lindas, no hago ningún descubrimiento. Nadie que haya paseado sus ojos por el país podría desmentirme. En otros lados habrá señoritas muy lindas, también. No lo pongo en duda. Y no se enojen mis lectoras fuera de Argentina
. Como dice el titulo, me cansé de ver tetas y culos. Y me volví p… p… propenso a tocar culos. ¿Qué pensaban que me había vuelto? ¿Puto? Jajaja!!! Me gustan demasiado las tetas y culos naturales como para fijarme en algo artificial. Jamás podría hacerle algo así al Barba. No se preocupen que todavía Nico tiene mucho amor para repartir entre todas aquellas que quieran recibirlo.
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Carta abierta a Lucía
12 10 2009Buenos Aires, Octubre de 2009
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¡Ay! Lu, querida… prometí no escracharte con segundo nombre y apellido, porque se disminuiría drásticamente la cantidad de personas a las que va dirigida esta carta. Así que, como caballero que me considero, voy a mantener la palabra. Sí, como te lo aclaré, voy a poner que sos vos, Lucía. De todas las Lucías que pueda conocer y que me conozcan a mí, vos sos la única con la que hablé esto. Creeme que sos la única.
Qué complicado que es sentarme delante tuyo, Lucía. Qué duro que es decirte cuánto me gustás. Y cuánto te quiero. ¿O acaso no te diste cuenta de que eso era lo que estaba intentando decirte… un “te quiero”?
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Las horas previas al encuentro
21 09 2009Faltan 12 horas para que Pablo y Nadia se vean. Los dos acordaron, con ganas, volverse a ver. Hace año y medio que ninguno de los dos sabe absolutamente nada acerca de la vida del otro. Nadia es fría. Exterioriza una mayor frialdad para con Pablo, quien supo ser su buen amigo y compañero de la vida. Pablo, emocional, no puede evitar soltar una lágrima cuando corta la llamada telefónica que le confirmaría el encuentro con ella. Con la mujer que lo puede. Con esa “kriptonita” que cada Superman tiene. Ese Talón de Aquiles, capaz de bajarlo de ese pedestal en el que él cree estar, hasta que llega ella. Ahí lo baja y lo pone a la altura de cualquier otro mortal del planeta. A pesar de esas lágrimas de alegría por volver a saber algo sobre Nadia, Pablo está triste. Una gran tristeza lo invade.
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