Analizando mi sistema

9 11 2009

Dijo llamarse Sonia. Que estaba empezando la que, a mi parecer, es la mejor década en la vida sexual de una mujer: los 40. Dijo trabajar en Anses, aunque voy a reservarme su posición exacta por respeto hacia ella, la mujer que me dio una excelente charla cuando volvía a casa, después de la mierda que se acumula cuando (creo que) cualquiera pasa unos minutos en el centro porteño.

Charlamos de trabajo. Del país. De lo lindo de su edad. Su familia; la mía… los problemas que nos invaden a ambos, que supongo son los mismos que invaden a la mayoría de la gente.

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Hoy es mi día

18 02 2009

Hoy es mi día. Tanto me quejé y al fin llegó. Como llega una vez cada 365 días y 6 horas. Así que muchas gracias a todos/as los que me saludaron. A los que me llamaron por teléfono, a los que me mandaron algún mensaje de texto. A los que me mandaron un mail, o a los que, de alguna forma, hoy estuvieron presentes saludándome por mi natalicio (qué palabrita, ¿no?).

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Mi álter ego

1 01 2009

 

De todo lo que me pasó el año pasado, creo que lo que más rescato es el haber encontrado a mi álter ego. El haber encontrado a mi otro yo… en version femenina (no es que esté adentro mío, o que me haya encontrado con mi lado femenino, sino que encontré en una mujer, esa representación). Una persona que me entiende, que me escucha, que me habla y cuando debe, me contradice. Está bueno esto. Realmente, no sabía cómo sería. Pero es como tener a una hermana menor que es capaz de darme una palabra justa en el momento justo. Una palabra de aliento, o un reto en esos momentos en que se necesitan un aliento o un reto.

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¿Eligiría compartir un techo con una mujer, si los chicos nacieran en un árbol?

14 03 2008

Si elegiría vivir con una mujer si los pibes cayeran de los árboles, cual fruta madura?

Y uno va caminando por la vida, ve que cada árbol que adorna el camino tiene, bajo su copa, cual manzana de Newton, media docena de infantes. Entonces vas, elegís al que más te gusta, hasta por afinidad lo podes elegir. Lo levantas, lo miras, le haces una mueca y si te la devuelve y ves esa sonrisita tierna, te lo llevas. Aunque contás con el adicional de “garantizado, o devolvelo en el próximo árbol”, a prueba de falsificadores de emociones.

Toda esta perorata para saber si compartiría el techo con una mujer, si esta fuese la manera de tener hijos… y sí, la respuesta es sí. Más allá de que alguno lo pueda poner en duda, que diga que los tipos sólo pensamos en una cosa, y que estoy siendo demagogo. Buuuuuu!!!! A los “cuadraditos” estructurados que dicen eso. ¿Cómo negarse al placer de compartir el día a día, noche tras noche, con la más linda de las creaciones del Barba? Verla despeinada cuando recién se levanta, con ojeras, ojos achinados. Hacerle un café mientras camina con su ropa de dormir preferida por la casa…

Imposible negarme. Aunque los pibes caigan de un árbol. Es más, si llegan a caer de un árbol, los voy a buscar con ella.