Si elegiría vivir con una mujer si los pibes cayeran de los árboles, cual fruta madura?
Y uno va caminando por la vida, ve que cada árbol que adorna el camino tiene, bajo su copa, cual manzana de Newton, media docena de infantes. Entonces vas, elegís al que más te gusta, hasta por afinidad lo podes elegir. Lo levantas, lo miras, le haces una mueca y si te la devuelve y ves esa sonrisita tierna, te lo llevas. Aunque contás con el adicional de “garantizado, o devolvelo en el próximo árbol”, a prueba de falsificadores de emociones.
Toda esta perorata para saber si compartiría el techo con una mujer, si esta fuese la manera de tener hijos… y sí, la respuesta es sí. Más allá de que alguno lo pueda poner en duda, que diga que los tipos sólo pensamos en una cosa, y que estoy siendo demagogo. Buuuuuu!!!! A los “cuadraditos” estructurados que dicen eso. ¿Cómo negarse al placer de compartir el día a día, noche tras noche, con la más linda de las creaciones del Barba? Verla despeinada cuando recién se levanta, con ojeras, ojos achinados. Hacerle un café mientras camina con su ropa de dormir preferida por la casa…
Imposible negarme. Aunque los pibes caigan de un árbol. Es más, si llegan a caer de un árbol, los voy a buscar con ella.
Las firmas