Mi jefe, el tutor del Führer

25 12 2008

 

Cuando Hitler nació tuvo un tutor. No sé durante cuánto tiempo lo habrá tenido, ni si los registros históricos habrán tomado noticia de su existencia. Pero existió. Cuando Adolfito se portaba mal, su tutor se quitaba el cinto y le pegaba con el derecho y el revés de su poderosa e improvisada arma de legítimo cuero danés.

Todo empezó cuando el futuro Führer tenía apenas 5 años y sus padres, sumergidos en la pobreza, no podían cuidarlo. Entonces optaron por darlo en custodia a una familia vecina, dueña de una fortuna incomparable entre aquellos que compartían el vecindario. La familia tenía un tutor, que era el encargado de la educación de los más pequeños de la familia, que eran adoptados a cambio de mano de obra barata. Cuando recibió a Adolf en sus filas, enseguida notó que el infante en cuestión era un rebelde. Un mocoso que haría lo que sea para escaparse de su nuevo hogar. Lo notó cuando uno de los chicos se robó una barra de chocolate de la heladera de los hijos biológicos de la familia (a la que, obviamente, los huerfanos tenían prohibido el acercamiento) y Adolf lo “vendió” cuando el tutor los tenía a ellos dos y a los otros cinco niños adoptados formando una perfecta fila, al mejor estilo militar.

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¿Preso por 13 años, o 13 años preso?

8 04 2008

Cómo podía llegar a imaginarme que, detrás de esa puerta, ibas a estar vos. Que me iba a encontrar con semejante chocolate suizo. Ni bien abrí la puerta, encabezaba la fila de incipientes visitantes que hacían pie ancho en la casa del cumpleañero. ¿Pero de qué pie ancho hablo? Si cuando te vi, se me cayeron los calzoncillos. Si no nos presentan, ni me acordaba de mi nombre. Si ni siquiera atiné a darte un beso; te lo di porque me empujaron y mis mejillas chocaron con las tuyas. Me quedé temblando en cuanto te di el beso, mirándote como un nene, el prominente escote que tenías puesto. Es increíble, como tanta grandeza y qué sé yo, se fueron al carajo en 2 segundos. La cena empezó, y me senté en la otra punta de la mesa. Pero no me sacabas los ojos de encima… Cada vez que levantaba mi vista, ahí estabas vos, con tus ojos café taladrándome el cerebro. No me sacabas la mira telescópica de encima; me sentía como la próxima víctima del SWAT. La cena, entre risas y anécdotas, transcurría en forma llevadera. Pero cada vez que giraba mi cabeza hacia la derecha, ahí estabas vos. Con tu 1.58 de altura, morocha de pelo lacio, con esa mini de jean que solamente me permitía pensar en lo mucho que me gustaría sacártela. Uy! cómo querés que no te mire, me diste vuelta como una media, tan sólo con la mirada. Ay, nena, nena… las cosas que te haría si te tuviese toda para mi, entre 4 paredes. Reescribiría la historia con vos a mi lado. La historia del Kamasutra, obvio. Lástima que el precio de mi cabeza cotizaría en Wall Street con sólo ponerte un dedo encima. Me convertiría, no sé si en el “enemigo público Nº 1″, pero seguro en el “enemigo de la famlilia C… Nº 1″. Pero si aceptás intercambiar dos palabras conmigo, voy a lograr que salgamos. Y si logro que salgamos, iré “a parar, a la Comisaría” (como dice un tema por ahí) y tus viejos, tu hermana mayor, tu primo y vaya a saber cuántas personas más, me querrán encerrar en Alcatraz, pero pienso hacerte todo lo que tengo ganas de hacerte. Y ahí sí, me iría feliz adonde sea, hasta con el Rey de las Tinieblas, si ese es el precio a pagar.





Si tu novio supiera…

18 02 2008

 

Si tu novio supiera… Ay, Ay… qué pasaría si tu novio se entera de todo lo que empezás a hacer inmediatamente después de darle ese tan cariñoso besito de despedida, cuando el pobre tipo se va a laburar…

Si tu novio supiera que dejás los jeans gastados y grandes, para calzarte el jean apretadito y que deja muy poco librado a la imaginación…

Si tu novio supiera que dejas de lado la remera de esa bandita que a él le gusta, y te ponés esa remerita rosada que dejan a esos 105 a punto de escaparse hacia la libertad, y a cada tipo que las ve, al borde de un colapso cardíaco…

Si tu novio supiera que a él le vendiste el buzón de una virginidad que te quitó ese profesor de la secundaria que te llevaba 34 años…

Si tu novio supiera, que todo lo que él cree que es capaz de comprarte con una billetera abultada, no alcanza para evitar esto…

Si tu novio supiera… que cuando él se levanta los sábados a la mañana, vos no vas a ver a tu amiga… sino que venís a pasar el día entero a mi casa.