Analizando mi sistema

9 11 2009

Dijo llamarse Sonia. Que estaba empezando la que, a mi parecer, es la mejor década en la vida sexual de una mujer: los 40. Dijo trabajar en Anses, aunque voy a reservarme su posición exacta por respeto hacia ella, la mujer que me dio una excelente charla cuando volvía a casa, después de la mierda que se acumula cuando (creo que) cualquiera pasa unos minutos en el centro porteño.

Charlamos de trabajo. Del país. De lo lindo de su edad. Su familia; la mía… los problemas que nos invaden a ambos, que supongo son los mismos que invaden a la mayoría de la gente.

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Carta abierta a Lucía

12 10 2009

Buenos Aires, Octubre de 2009

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¡Ay! Lu, querida… prometí no escracharte con segundo nombre y apellido, porque se disminuiría drásticamente la cantidad de personas a las que va dirigida esta carta. Así que, como caballero que me considero, voy a mantener la palabra. Sí, como te lo aclaré, voy a poner que sos vos, Lucía. De todas las Lucías que pueda conocer y que me conozcan a mí, vos sos la única con la que hablé esto. Creeme que sos la única.

Qué complicado que es sentarme delante tuyo, Lucía. Qué duro que es decirte cuánto me gustás. Y cuánto te quiero. ¿O acaso no te diste cuenta de que eso era lo que estaba intentando decirte… un “te quiero”?

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Las horas previas al encuentro

21 09 2009

Faltan 12 horas para que Pablo y Nadia se vean. Los dos acordaron, con ganas, volverse a ver. Hace año y medio que ninguno de los dos sabe absolutamente nada acerca de la vida del otro. Nadia es fría. Exterioriza una mayor frialdad para con Pablo, quien supo ser su buen amigo y compañero de la vida. Pablo, emocional, no puede evitar soltar una lágrima cuando corta la llamada telefónica que le confirmaría el encuentro con ella. Con la mujer que lo puede. Con esa “kriptonita” que cada Superman tiene. Ese Talón de Aquiles, capaz de bajarlo de ese pedestal en el que él cree estar, hasta que llega ella. Ahí lo baja y lo pone a la altura de cualquier otro mortal del planeta. A pesar de esas lágrimas de alegría por volver a saber algo sobre Nadia, Pablo está triste. Una gran tristeza lo invade.

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Tramposas eran las de antes

27 07 2009

Salir con mujeres casadas ya no es lo que era. Ya no es “un gran mérito”. No es aquella aventura casi imposible de lograr que fuera algún tiempo atrás.

Lo mismo que con los chorros. Ya no son lo que solían ser. No sé exactamente qué es… lo único que se me ocurre decir es que perdieron los códigos. Hoy, así como cualquier boludo se dedica a robar y matar gente, cualquier boluda se cree con la capacidad de meterle los cuernos a su novio/marido/pareja/pito de turno y hacerlo con impunidad, mientras el mundo gira y gira, imperturbable. Con la impunidad que sólo otorga el saber hacer algo “bien”. Y sin embargo, lejos están de practicar tan bonito oficio con la dedicada maestría que supone el engaño, cuando es bien ejercido.

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La ignorancia al palo

20 07 2009
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Alguien, sobre la gripe A: “no tengo miedo por eso no soy una enferma paranoica como el resto del mundo que se deja llevar porque lo que le dice una caja negra y el cuarto poder” [sic]. No lo dijo Einstein. Ni lo dije yo.
···La semana pasada me topé con una persona (una señorita, para ser más exactos, dueña de tan increíble frase) que, al pensar que la gripe A no es un problema para el país, eligen pasearse libre e impunemente por los lugares más atestados de gente que puedan existir en esta zona del mundo. No sólo eso, que de última sería problema suyo, porque la enferma sería ella, sino que lo que más llamó mi atención fue que la señorita en cuestión estaba completa y absolutamente convencida de que la gripe A no existe, como leyeron más arriba.
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Mi álter ego

1 01 2009

 

De todo lo que me pasó el año pasado, creo que lo que más rescato es el haber encontrado a mi álter ego. El haber encontrado a mi otro yo… en version femenina (no es que esté adentro mío, o que me haya encontrado con mi lado femenino, sino que encontré en una mujer, esa representación). Una persona que me entiende, que me escucha, que me habla y cuando debe, me contradice. Está bueno esto. Realmente, no sabía cómo sería. Pero es como tener a una hermana menor que es capaz de darme una palabra justa en el momento justo. Una palabra de aliento, o un reto en esos momentos en que se necesitan un aliento o un reto.

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