La verdad que, viendo a Cecilia, algún desprevenido me podría haber comentado “lo buena mina que es”. Lo buena amiga o lo buena novia que ella es. Pero eso es lo que diría algún desprevenido. A mí, gracias a algún Santo protector que todavía se apiada de mi alma, eso no me pasa. Y Cecilia no me termina de “comprar” con esos ojos redondos como dos huevos fritos, y su boca gigante, capaz de tragar un melón de una sola mordida. No. A mi, eso no me pasa. Me pasarán muchas otras cosas. Pero ”comerme” una mentira de este tipo, no es una de ellas. La sonrisita falsa de ella no me la tragué. Nunca. Desde la primera foto que vi. Después, confirmé las sospechas. La primera vez que la vi pensé: “qué pinta de rápida que tiene está mina”. Pero como el nexo entre los dos no paraba de decirme todo lo contrario, supuse que debía estar equivocado. Que era una más de las tantas boludeces que pienso. Pero no. No sólo no estaba equivocado, sino que estaba tan en lo cierto que, cuando me enteré, no podía comprender cómo hacía su novio Bachi para pasar él, con sus cuernos, por la puerta. Bachi era un cornudo. Pero cornudo cornudo. Con todas las letras. Con todas las de la Ley. Con todas las del abecedario. Con todas. Pero TODAS.
Los cuernos de Bachi: Cecilia y su amigo contador (de vellos)
1 09 2008Comentarios : 2 Comentarios »
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Nuestros gobernantes (los de Argentina, digo)
27 04 2008¡Ay, Argentina! ¡Qué sorpresas que me das! Ya me tenías desacostumbrado, después de cuatro años de “estabilidad”, que ahora te despachas con 3 ministros en 6 meses. Está bien, dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece… y es verdad. No nos podemos quejar. Argentina, esta vez te pasaste, la verdad. Ahora nos diste una linda Presidente para entreternos. Cambia ministros, y pone a donjuanes que poco saben lo que hacen. Todos los cargos importantes son ocupados por abogados: este gobierno ya se parece a los Tribunales. ¡Aflojen con los hombres de saco y corbata, pingüinos! Se incendia un campo, ¿y qué hacen nuestros gobernantes? ¿Apagan el fuego? ¡No, no señores! ¿Para qué? ¿Para cumplir con su responsabilidad? ¿Para cumplir los objetivos para los cuales fueron elegidos por el voto popular? ¡No! Esperamos a que llueva. Sí, sí. Esa es la mejor opción. Como no tenemos aviones hidrantes capaces de apagar un fuego, se lo dejamos para que el Barba lo apague cuando le venga en gana mandarnos algo de agua para estos pobres mortales que vivimos al Sur del Ecuador. Mandan bomberos a que apaguen un incendio forestal con una mochila con 20 litros de agua. Seguí leyendo acá
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