La democracia, de luto

31 03 2009

 

Hace un rato falleció el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. El primer presidente en democracia que tuvo nuestro país. Mi país: la Argentina. Asumió en 1983, luego de una terrible dictadura. Inició el periodo ininterrumpido más largo en la historia de mi país.

Para mí, un simple estudiante de Ciencia Política, es algo duro. El Dr. Alfonsín fue un animal político. Fue un apasionado por la política. La política era su vida. En una búsqueda permanente de la paz, solía decir que “la política es construcción”. Con discursos memorables, quedaron algunas frases que pintaron de cuerpo y alma no sólo su presidencia sino lo que se supone debiera ser una democracia. Su frase: “con la democracia se come, se cura y se educa” es una de ellas. “La casa está en orden”, fue otra de sus célebres frases, que años después confesaría la dijo para evitar un “desborde social”.

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La vedette del Presidente

1 12 2008

 

Erika es una de las “modelo-vedettes” del momento en la Argentina. Héctor es nuestro Presidente. El nuestro… el de la Nación. No es ni el Presidente de la Asociación de Bochas ni el de la Liga de Consumidores de dulce de leche. Es el Presidente de la Nación. Ahora… ¿Qué tienen en común estas dos personas? A priori, cualquiera puede decir que nada. Después de todo, ella es una mujer que hace de la noche su principal fuente de ingreso. Aunque lo oculte bajo el Spa que, sorprendentemente, pasó a tener cerca de su departamento. Él, supuestamente, es el hombre más ocupado del país. Él se pasea desde Balcarce 50 hasta la Quinta Presidencial, mientras ella hace lo propio desde la calle Corrientes hasta su lujoso departamento de Palermo.

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Anoche un Ministro; hoy, otro

25 04 2008

Ayer me fui a dormir, y la Argentina tenía un Ministro de Economia. Hoy me levanto, y ¿qué pasa? Hoy tenemos otro Ministro distinto. Me parece importante que los que ni son argentinos ni viven en Argentina sepan que este es el tercero que tenemos en los últimos seis meses. Este nuevo ejemplar que se supone que asume hoy, no lo conoce ni la madre (no me la quiero agarrar con este pobre ñato, que de buenas a primeras lo mandaron a que se siente en el sillón para mantenerlo caliente). Como país serio que somos, no importa que nadie lo conozca. No importa que tenga conocimientos de Economía. No importa siquiera que sea Economista. Total… ¿para qué queremos que un Economista maneje los rumbos de nuestra economia? Si así nos va bien. Nos va muy bien. ¿O no?

Eso suena tan alocado como si le pedimos a un arquitecto que construya nuestra casa, o a un carpintero que elabore nuestro próximo sillón ¿A quién, en su sano juicio, se le ocurriría darle un cargo político a alguien que sea especialista en esa cartera? ¡Ah! Me olvidaba de una cosa: no vivo en ningún país del primer mundo, sino en Argentina. Donde es más importante quién está sentado en el asiento de Ministro de Economía que en el de Presidente. A la muestra está, que nuestra “querida” Presidente pasa sin pena ni gloria (aunque últimamente con más pena que gloria), haciendo bochornos por acá, y bochornos por allá.

Por ahí como el Sr. K, que aparentemente digita todo lo que pasa en La Rosada desde el más allá, quiere que nos parezcamos a Francia, Alemania, Suiza, etc., nombra a un ignoto como máximo referente de la cartera de Hacienda, para ver si su señora esposa logra “un poco más de vuelo” y remonta su imagen. Por ahí no quieren alguien que piense manejando los billetes. Alguien que opine diferente a ellos, y por eso se llevan a un hombre funcional a las ambiciones pingüinas.