Trato de evitarte. Me escondo. Parezco un infante, pero cuando veo que estás cerca, me escondo atrás de una pared, de un mueble, de un monitor… de lo que tenga a mano. No quiero encontrarte. La verdad, no quiero. Me gustás demasiado como para enfrentarte. La verdad que te miro y me derrito. Hago lo que puedo. Pero tu jefa no tiene mejor idea que mandarnos a pasar 3 hs juntos en pos del grandioso capitalismo y de los no menos inteligentes usureros. Me muero… además de las ganas de ponerle el monitor de la computadora de sombrero, no me queda otra que decirle “sí, vamos juntos”. Para qué… un pañal no me vendría nada mal en este momento. Me volvés loco. Ese pelo, tus ojos, la sonrisa que tenés. Todo en ese metro sesenta de altura me gusta.
La chica del Columbia (2° parte)
23 11 2009Comentarios : Deja un Comentario »
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La chica del Columbia
16 11 2009
Desde que entré, fije mi vista en ella. Como si se tratara del faro que ilumina una isla desierta. Fue como mi Norte. Entré y la vi. Creo que, inconscientemente, camine hasta ella sin tener noción de lo que estaba haciendo ni de qué respondí cuando me preguntaron mis conocimientos sobre fusión nuclear: me parece haber sacado a relucir mis 10 años de experiencia como Encargado de Chernobyl… ¡Ay! Esa mirada…
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Aquella chica
25 05 2008
Hay una chica a la que le da vueltas por la cabeza la idea de cómo sería salir conmigo. Sí, sí… vos. Esa que veo de vez en cuando, no porque yo no quiera sino porque vos te me ponés esquiva. Esa que me mira con sus ojitos chiquitos, y me sigue el paso con la charla hablándome rápido y sin pausa. Esa que me hace reír muchísimo. Esa que también me hace pensar muchísimo. Que me deja meditando. Que me reta y no me gusta que lo haga. Pero que, a la vez, me encanta verla enojada. Porque se me vuelve tan única como una huella dactilar. Vos, que cuando me retás, no te puedo contestar más que con un chiste, para cortar ese clima de tensión y sacarte esa sonrisa hermosa que tenés aunque no quieras por el enojo que invade tu cuerpo en ese momento. Tu sonrisa me puede. No hay nada que hacerle. Una mujer con una linda sonrisa es hermosa. Con vos en particular, no me puedo enojar. ¿Será por tu altura? ¿Será por tu sonrisa? ¿O será porque parecés inocente? Lo cierto es que, así y todo, me tenés en la palma de tu mano.
Sabés como llevarme de acá para allá. Es una pena que no quieras que nos veamos más seguido. Pienso que es porque sabés tan bien como yo que si nos vemos con cierta frecuencia (digamos… una vez por semana) no tardaríamos más de 6 semanas en “ser novios”, con todas las de la Ley. Y es una pena mayor aún que seamos “sólo amigos”, cuando en realidad no creo que seamos amigos amigos porque, por ejemplo, no nos contamos cosas íntimas. Me parece que somos dos personas inteligentes, que histeriquean hasta un punto casi empalagoso. Que somos dos personas, por sobre todas las cosas, muy inteligentes. Pero que los dos tenemos un enorme miedo de avanzar. De ver qué sería de nuestro mundo, si vos y yo salimos. Si vos y yo dejamos de ser “solamente amigos”, y me das una oportunidad de partirte esos labios impresionantemente lindos que tenés. Tan femeninos como la esencia de vainilla.
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Los nervios me comen
5 05 2008La semana pasada te escribí un mail con el que, si te enojas, no te puedo decir ni “a”, ¿y vos qué hacés? Te me reís de una forma tan inexplicable como contagiosa. No sé si hice bien o no en escribirte esa “biblia” de mail que te mandé. En fin… ya está. ¿Después qué pasa? Te llamo y me derrito escuchándote reir. Me encanta. Todavía no tuvimos nuestra primera salida, y ya sé que la sonrisa es una de las cosas más lindas que tenés. Es como ir a una heladería por primera vez, cuando pedís un sabor que no conocés, y lo mezclas con dulce de leche, como para asegurarte que la mitad del helado te va a gustar.
Sos la primera mujer de 29 años con la que tengo la oportunidad de “salir”. Eso, no te voy a mentir, me da un poco de escalofríos. Me inquieta. Y hasta me asusta. Para no decirte que me aterra y paraliza. Pero ¡ojo! que todo esto es en el mejor sentido posible que estas palabras puedan tener. No es un intento de exponer algo negativo, sino todo lo contrario. Es todo positivo.
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